(EBlog (Lima/30/mar/2014)
En una primera carta testamento con fecha el 06 de diciembre de 1965, el jefe del
Partido Víctor Raúl Haya de la
Torre envió a la militancia a través de su secretario Jorge
Idiaquez, su voluntad póstuma, antes de ingresar a una riesgosa intervención
quirúrgica, que superó
exitosamente. En ella menciona su deseo
de que el partido mantenga una fuerte e indestructible unidad. Aquí
parte de sus palabras.
“El aprismo debe
ser siempre el gran movimiento de la democracia
y de la justicia social en el Perú, para que así sea debe mantener firme
e indestructible su fraternidad y su
disciplina. Y para que así sea, todos y
cada uno deben cooperar a este gran propósito sacrificando todo
individualismo e interés personal. El
aprismo no debe repetir la historia de los partidos peruanos que han muerto con
sus fundadores.
Por fortuna
nuestro movimiento mantiene siempre vigente su doctrina, su programa y su línea
de acción. La evolución del mundo y el
acontecer americano nos han dado la razón.
Y esto es bastante garantía para
la supervivencia del aprismo como el movimiento campeón de la gran
transformación peruana y continental. Lo
que importa es realizarla ésa es la misión histórica de cada aprista.
Yo espero, y así muero tranquilo, que la línea política
seguida, se mantenga, que la coalición del pueblo continúe dando leyes a favor
de la defensa de la democracia social; del Perú provinciano, de los
trabajadores, de nuestras masas indígenas y de nuestra juventud. Porque esos son los grandes objetivos del
partido y para lograrlos se constituyó la coalición del pueblo.
En esta carta
deseo también que recuerdes a los
compañeros que cooperen a mantener e
impulsar la acción social del partido, sus academias, sus escuelas, sus
comedores, sus cooperativas, sus organismos infantiles y juveniles. Y que cada aprista sea un activo
mantenedor de la unidad. De esa unidad
que hemos defendido siempre y en la que
hemos visto y vemos el poder del
aprismo.
Y defender este
principio: que formamos un partido de hombres libres en el cual su línea, su
doctrina, su política, las señalan sus integrantes en sus Congresos y Convenciones. Quien quiere ser aprista debe adherirse
democráticamente a estas normas.
El espectador en línea
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* Fuente: Los Últimos días de Víctor Raúl
Autor: Wilber
Bendezú Carpio

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