sábado, 17 de noviembre de 2012

La nebulosa planetaria Abell 30, renació después de estar moribunda

Un equipo de Astrónomos, dirigido por Martín A. Guerrero Roncel, acaba de comprobar que a veces, en el Cosmos, algunas estrellas moribundas vuelven a nacer, al observar la insólita evolución de la nebulosa planetaria Abell 30. Las nebulosas planetarias constituyen una de las etapas finales en la vida de estrellas de masa intermedia, como el Sol, y están formadas por una estrella central muy densa y caliente y una envoltura gaseosa fluorescente. "En un periodo de unos 20-30.000 años, la nebulosa se disipa y el brillo de la estrella central se va extinguiendo", señala Martín Guerrero. Sin embargo, en algunos raros casos, en torno a uno de cada 1.000, una estrella revive gracias al estallido termonuclear tardío de su capa de helio, lo que vuelve a generar una nueva nebulosa planetaria. Este es el caso de la nebulosa Abell30, que muestra en sus regiones centrales una serie de grumos de material pobre en hidrógeno y una estructura con forma de hoja de trébol en torno a la estrella central. Este descubrimiento se ha logrado luego de estudiar imágenes de diversas épocas con el telescopio espacial Hubble y a observaciones recientes con los satélites XMM- Newton (ESA) y Chandra (Nasa) se ha establecido que, hace 850 años, la nebulosa revivió. Martin Guerrero, señaló que "Abell 30 nos permite vislumbrar el futuro del Sistema Solar, cuando el Sol se convierta en enana blanca y los planetas que aún sobrevivan sufran condiciones extremas".

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