Zully Valenzuela
Según la Obra
“Resonancia Schuman”, un tratado
de metafísica Cuántica y Astrofísica Meta Quantum, que se encuentra en
cualquier biblioteca o sitios de Internet, en la tierra se ha
producido una alteración del tiempo lineal debido al cambio del giro de
la tierra sobre su eje que durante miles
de años fue de 7.8, ha aumentado en los
últimos seis años a 12 hz. Lo que provoca que los días pasen volando, y los días ya no sean de 24 horas sino solo
de 16 horas, a esto lo denomino el Salto
Cuántico dimensional.
Se está produciendo un gran cambio dimensional, que con
lleva de la tercera a la cuarta
dimensión, a partir del año 2000. La
alarma de profecías catastróficas, hace que el pensamiento colectivo cree
vibraciones que alteran la carga electromagnética en el sistema
Tierra-Aire-Ionosfera, que muestra la particularidad de polarizarse e imponer
posibles direcciones particulares de la vibraciones.
A medida que se vayan debilitando los campos magnéticos de
la tierra, la vida se volverá cada vez más peligrosa, produciéndose una
continua ola de desastres como
terremotos, tsunamis y otras calamidades telúricas; y en el planeta los seres humanos serán afectados en sus patrones mentales y la
forma de pensar. Las personas se vuelven
cada día más agresivas y temerosas, los pájaros que siguen los campos
magnéticos con sus migraciones se encontraran confundidos y cada vez será más
frecuente que los cetáceos encallen en cualquier parte. La Tierra detendría su
rotación y estaríamos en el campo magnético del punto cero o 13 de la escala de
Schumann.
Formamos parte de una Unidad Divina Cósmica y la física
cuántica lo ha demostrado. El observador es parte del fenómeno. Si tomamos
parte en el fenómeno y establecemos una relación con los cuatro elementos que
son: el agua, el fuego, la tierra y el aire, tenemos la oportunidad de crear
una armonía con ellos y podremos pedirles su colaboración, no importa que no
sepamos cómo hacerlo, lo que importa es que estemos dispuestas/os a hacerlo.
Veremos que una acción diferente la podemos efectuar en este mismo momento.
Será nuestro accionar colectivo, lo que podría reversar el futuro, si se logra
que una pequeña masa crítica de la población, realice una acción personal con
estos elementos, se podría detener una catástrofe.
Es hora de tomar conciencia, lo que vemos afuera es el
reflejo directo de lo que llevamos dentro. Cuando pensamos negativo y nos
dejamos llevar por la ira, el odio, el miedo, el rencor y la avaricia, estamos
creando catástrofes de diferentes índoles, en otras palabras, nos estamos
destruyendo día a día y a su vez, estamos destruyendo el planeta. Es verdad que
nadie por si solo puede salvar al mundo. Pero, si cada ser humano emprende la sublime tarea de
realizar su propio cambio positivo, se podrá lograr la masa crítica necesaria
para que la raza humana pueda dar este gran salto y de esa manera volveremos a
convivir en paz y armonía con nuestros congéneres y así sanear el mundo que nos
cobija.
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