martes, 4 de diciembre de 2012

El día tiene 16 horas


Zully Valenzuela
Según la Obra  “Resonancia Schuman”,  un tratado de metafísica Cuántica y Astrofísica Meta Quantum, que se encuentra en cualquier biblioteca o sitios de Internet, en la tierra  se ha  producido una alteración del tiempo lineal debido al cambio del giro de la tierra sobre su eje que  durante miles de años fue de 7.8,  ha aumentado en los últimos seis años  a 12 hz.  Lo que provoca  que los días pasen volando,  y los días ya no sean de 24 horas sino solo de 16 horas, a esto lo  denomino el Salto Cuántico dimensional.
Se está produciendo un gran cambio dimensional, que con lleva de la tercera  a la cuarta dimensión, a partir del año 2000.  La alarma de profecías catastróficas, hace que el pensamiento colectivo cree vibraciones que alteran la carga electromagnética en el sistema Tierra-Aire-Ionosfera, que muestra la particularidad de polarizarse e imponer posibles direcciones particulares de la vibraciones.
A medida que se vayan debilitando los campos magnéticos de la tierra, la vida se volverá cada vez más peligrosa, produciéndose una continua  ola de desastres como terremotos, tsunamis y otras calamidades telúricas; y en el planeta  los seres humanos  serán afectados en sus patrones mentales y la forma de pensar.  Las personas se vuelven cada día más agresivas y temerosas, los pájaros que siguen los campos magnéticos con sus migraciones se encontraran confundidos y cada vez será más frecuente que los cetáceos encallen en cualquier parte. La Tierra detendría su rotación y estaríamos en el campo magnético del punto cero o 13 de la escala de Schumann.
Formamos parte de una Unidad Divina Cósmica y la física cuántica lo ha demostrado. El observador es parte del fenómeno. Si tomamos parte en el fenómeno y establecemos una relación con los cuatro elementos que son: el agua, el fuego, la tierra y el aire, tenemos la oportunidad de crear una armonía con ellos y podremos pedirles su colaboración, no importa que no sepamos cómo hacerlo, lo que importa es que estemos dispuestas/os a hacerlo. Veremos que una acción diferente la podemos efectuar en este mismo momento. Será nuestro accionar colectivo, lo que podría reversar el futuro, si se logra que una pequeña masa crítica de la población, realice una acción personal con estos elementos, se podría detener una catástrofe.
Es hora de tomar conciencia, lo que vemos afuera es el reflejo directo de lo que llevamos dentro. Cuando pensamos negativo y nos dejamos llevar por la ira, el odio, el miedo, el rencor y la avaricia, estamos creando catástrofes de diferentes índoles, en otras palabras, nos estamos destruyendo día a día y a su vez, estamos destruyendo el planeta. Es verdad que nadie por si solo puede salvar al mundo. Pero, si  cada ser humano emprende la sublime tarea de realizar su propio cambio positivo, se podrá lograr la masa crítica necesaria para que la raza humana pueda dar este gran salto y de esa manera volveremos a convivir en paz y armonía con nuestros congéneres y así sanear el mundo que nos cobija.

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