(EEUU/01/may/2013) El 1º de mayo de 1886, aproximadamente
350,000 obreros de la Federación Estadounidense del trabajo inició
una protesta que movilizo a todo el país, iniciando una huelga en las fábricas de Chicago para
exigir a los patronos exigir una jornada laboral de 8 horas para dormir y ocho
horas para la casa y ocho horas para trabajar.
Chicago, era la segunda ciudad más industrializada de
Estados Unidos y se había convertido en el centro del movimiento anarquista
americano y en el centro más reivindicativo, quizá porque sus trabajadores vivían
en peores condiciones que en otros estados, con jornadas de hasta 14 horas
diarias. La tensión desatada en torno a la fábrica de maquinaria agrícola McCormik,
llevó a la convocatoria de una manifestación el 4 de mayo en el parque de
Haymarket a la que asistieron 20,000 obreros
Durante el discurso del anarquista Samuel Fielden, un
desconocido arrojó una bomba contra la policía, matando a un agente e hiriendo
a otros 60. Se desató el pánico y la Policía
abrió fuego contra la gente para disolver a la multitud.. El balance dejó un total de 38 obreros
muertos y 115 heridos. Otros 6 policias
alcanzados por la bomba murieron en el hospital, según recoge UGT en su relato
de la historia del 1º de mayo.Los líderes (anarquistas, socialistas y
marxistas) fueron detenidos y ocho de ellos sometidos a un cuestionado proceso
judicial. Cinco dirigentes sindicales fueron finalmente ahorcados en 1887.
Varias patronales accedieron a finales de 1886 a otorgar la
jornada laboral de ocho horas y tres años después el Congreso Obrero Socialista
de la Segunda Internacional celebrado en París instituía el 1 de mayo como el
Día Internacional de los Trabajadores. Hoy se celebra oficialmente en 80
países, aunque paradójicamente no en Estados Unidos cuyo «Labor Day» es el
primer lunes de septiembre, ni tampoco en el Reino Unido.
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