(Chile/02/may/2013) Ramón
Castillo, más conocido como “Antares de la Luz”, se suicidó en una casa
abandonada cerca de la plaza de Armas del departamento del Cuzco en Perú. El sujeto que lideraba una secta se
encontraba prófugo de la justicia chilena por haber quemado vivo a un bebé de
dos días al que consideró “el Anticristo”.
Según el fiscal del caso, Juan
Emilio Gatica, aseguró que "Desde que se tiene noticia del embarazo de una
miembro del grupo, se tomó la decisión, compartida y aceptada por los demás, en
cuanto a dar muerte al bebé una vez que naciera".
Antares ordenó amarrar de manos y
pies al niño. Le insertaron un calcetín en la boca cubierto por una cinta, le
taparon los ojos y "después de dirigirse a los espíritus, arrojaron a esta
guagua (bebé) viva a una hoguera", explicó a los medios el subprefecto
Ampuero.
Los miembros de la secta
prometieron un pacto de silencio, pero algunos no pudieron con el secreto y se
lo contaron a sus cercanos. Fue la hermana de uno de los involucrados quien
insistió en acercarse a la Justicia. Seis
integrantes de la secta fueron detenidos. Sin embargo el líder no apareció.
Había huido a Perú donde se suicidó al enterarse de que la justicia le seguía los
pasos.
El espectador en línea blogspot.com

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