(Lima/18/Set/2013) Queridos compañeros de la Dirección Nacional, CEN y Secretarios
Generales Departamentales: Al aproximarse la fecha de un nuevo Plenario
Nacional quisiera compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la marcha del
Partido y su proyección hacia el futuro.
Creo que nuestra paciente estrategia política viene dando
sus frutos. Progresivamente, la población reconoce la presencia del Apra y sus
posibilidades. El actual gobierno que tuvo la ocasión de continuar y acelerar
la reducción de la pobreza, la descentralización de los recursos y la creación
del empleo se propuso, en vez de ello, la agenda política del continuismo y la
“reelección conyugal”. Para eso, inició la destrucción de la imagen del
Aprismo, de nuestro gobierno y sus obras. Pero este camino erróneo lo ha
conducido al aislamiento y al descrédito.
Han disminuido la inversión y la creación de empleo, la
reducción de la pobreza ha caído a la mitad y las rentas del canon y las
regalías se recortan para las regiones y municipios mientras las obras de
electrificación, agua potable y vialidad se detienen. La aprobación del
gobierno se reduce y su única salida es usar los recursos del Estado en gastos
corrientes e improductivos, salarios y subsidios estatales, sacrificando la
infraestructura social, la educación y la seguridad. El régimen se ha rendido
ante la informalidad minera o los reclamos tumultuarios y para salvarse de
ellos multiplica los gastos del Estado comprometiendo el futuro próximo del
país.
Sin duda las posibilidades del Aprismo van mejorando. Somos
el Partido que más ideas y obras puede exhibir, pero las expectativas traen, también,
grandes problemas al Partido. A estos quisiera referirme.
1.-La posibilidad de buenos resultados electorales alienta
ambiciones y enconos que, al hacerse públicos con escándalo, destruyen lo que
se avanza. La expectativa por cargos municipales, regionales y parlamentarios
fragmentan el escaso número de militantes o se inflan los padrones sin
verdaderos activistas. Y como vivimos una sociedad transparente, eso se percibe
y rechaza. Por ello mi pedido es que este evento se realice sin conflictos que debiliten
nuestra presencia ciudadana.
2.-Pero la misma expectativa paraliza la difusión permanente
de las obras e ideas pues se piensa: “de todas maneras ganaremos” o por lo
menos, algunos llegarán a parlamentarios y alcaldes. Esta falta de compromiso y
trabajo individual no lo compensará ninguna nueva dirigencia o estructura
nacional. Y ustedes saben que cuando estamos alejados toda expectativa son muy
pocos los que acuden y actúan, entendiendo que actuar no es ir a reuniones
rituales, sino hablar a la sociedad, difundir o ganar prestigio e
instituciones, etc. Pero cuando llegan las elecciones, los silenciosos retornan
habladores y altivos a enfrentarse entre sí. Yo creo que si dos se odian con el
riesgo de destruir al conjunto, el remedio es elegir a un tercero, y joven,
para darles una lección.
3.- Otro problema es que, a los jóvenes capacitados que
deben garantizar nuestro futuro por treinta años, no les damos la dirección
efectiva. No convocamos a los mejores profesionales o a los dirigentes sociales
de los asentamientos humanos y gremios porque, según los ambiciosos, les
quitarían espacio a ellos. No se les permite dirigir porque “son nuevos”
aunque, años más o años menos, todos seamos nuevos. Y al final, los más
gritones y “fanáticos” terminan yéndose a otras listas cuando no se les da lo
que quieren. Hay cientos de casos.
Debemos ampliar las bases sociales del Partido y su espacio
electoral, afinando alianzas y uniones con grupos y personalidades. Solo una
ambición suicida llevaría a insistir en personalismos allí donde el Partido
tiene índices mínimos. Me consterna ver que en algunos departamentos donde el
Partido es solo una pequeña minoría, algunos se enfrentan públicamente por ser
candidatos con resultados vergonzosos que destruyen la imagen del Aprismo, en vez de actuar con inteligencia
política y buscar alianzas y proyectar a la juventud. Es un trágico error que
se repite.
Abrir espacio a la juventud es urgente. Garantizaremos el
futuro del partido dando prioridad a los menores de 35 años para que ellos
lleven la antorcha por otros treinta. Así ocurrió con las dos primeras
generaciones del Aprismo. Lo logramos con la Ley del Regidor Joven y debemos
hacerlo en mayor proporción dentro del Partido. Si el sesenta o más por ciento
de las directivas, de los delegados a los eventos y de las listas electorales
son integradas por jóvenes profesionales sería una transformación ante el país.
Nos pondría otra vez a la vanguardia política.
4.- Creo en la autodeterminación de cada lugar para designar
sus representantes. La dirigencia nacional solo debe conducir las grandes
orientaciones nacionales, pero debe ser ajena a presiones o designaciones de
candidatos locales. Esta costumbre que afecta la democracia interna origina que
los pretendientes regionales se hipotequen a
“caudillos” limeños para tener su apoyo. Lo mejor es que cada
circunscripción tome su propia decisión en cuanto a los próximos comicios, pero
con la condición de que, si se produce una grave derrota, los dirigentes
locales y sus candidatos que fallaron, se comprometan a dejar el paso a otros
en las siguientes elecciones congresales, porque de lo contrario, quienes no
logran buenos resultados se obstinan después en ser los mismos para ocasionar
nuevas derrotas.
5.- Finalmente, los adversarios tienen como una obsesión mi
candidatura. Quiero manifestar ante el Plenario que no tengo ese propósito. Me
basta con haber contribuido a llevar el Aprismo al poder tras cincuenta y cinco
años de existencia y luego, después de una dictadura, haberlo conducido para
superar el estigma de la ineficiencia y la incapacidad. Eso es suficiente para
mi vida, pero mi ilusión es que el impulso que nos dio vida dure muchos años
más. Y por eso puedo hablar al Partido de Víctor Raúl y advertir que con
rencores, ambiciones o excluyendo a las nuevas generaciones no se afirmaría en
la futura historia.
Con fe, unión, disciplina y acción.
ALAN GARCIA

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