(Moscú/18/SET/2013) El Ministro de Relaciones Exteriores
ruso, Serguei Lavrov, declaró que hay “razones serias” para pensar que el
ataque químico que mató a miles de personas el 21 de agosto cerca de Damasco “fue
una provocación”. Fue al término de una reunión con su homólogo francés Laurent
Fabius en Moscú. Refiriò además que los enfoques entre ambos países, para solucionar la crisis en Siria,son distintos.
Bashar Al Assad, por su parte,
acusó a los países occidentales, empezando por Estado Unidos, de querer imponer
su voluntad al pueblo sirio y apoyar al Frente al Nosra, relacionado con Al Qaeda.
El portavoz del Ministerio de
Exteriores de China, Hong Lei, anunció que estudiaría “cuidadosamente” el documento de la ONU; agradeciendo a los inspectores, por su trabajo” en
condiciones muy complicadas”. China
reiteró que apoya los encuentros entre Washington y Moscú sobre la prevista destrucción
del arsenal químico sirio.
China y Rusia, miembros permanentes
del Consejo de Seguridad de la ONU, impiden hasta ahora con su derecho a veto,
que saliera adelante una resolución de condena al régimen sirio. Moscú es un
estrecho aliado de Damasco.
Por su parte Laurent Fabius,
señaló que el informe de los inspectores de la ONU “prueba la responsabilidad”
del régimen de Al Assad en los ataques químicos del 21 de agosto. Sin embargo se
mostró contrario a una solución puramente militar del conflicto, pero se mostró
a favor de una nueva conferencia sobre
Siria en Ginebra.
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