(Cuba/20/Mar/2013) Tras
medio siglo de igualitarismo y austeridad, de la mano de de las reformas económicas
del presidente Raúl castro, el lujo reaparece aunque tímidamente en Cuba, hoy
es posible ver en las calles de la isla vehículos Audie y Hammer, o saborear carísimos
platos de tortuga o ciervo, gimnasios que cobran en divisas a sus socios, y
hoteles cinco estrellas.
Raúl Castro, que sucedió a su
hermano Fidel en 2006, ha abierto espacio a la iniciativa privada para
estimular la economía, con el consumo de bienes y servicios no esenciales, pero
sus reformas han abierto brechas en los ingresos y la capacidad de consumo, en
un país de 11.1 millones de habitantes donde el sueldo promedio es de US$20 al
mes.
Cientos de salones de belleza,
cafeterías, gimnasios, talleres mecánicos y otros negocios privados han
aparecido, y se han multiplicado los “paladares”, los restaurantes particulares
autorizados por Fidel en los años 90, coexisten con los del Estado.
A veces cubanos de Miami que
visitan la isla financian las vacaciones de familiares de La Habana en Varadero
u otras playas. Tanto el presidente estadounidense Barack Obama como Raúl
Castro han eliminado barreras que limitaban los viajes de los emigrados a la
isla.
Un récord de 400,000 cubanos
emigrados visitó la isla en 2012, según cifras oficiales, y se cree que muchos
cuentapropistas abrieron sus negocios con capital aportado por familiares en el
exterior. Más de US$2,000 millones llegan al año a Cuba en remesas familiares,
según la CEPAL.
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