(EEUU/06/abr/2013) Científicos del Instituto de Tecnología de
Newark, Estados Unidos, y el Centro de Investigación de la cognición Animal, en
Toulouse, Francia, han trabajado en replicar el comportamiento de una colonia
de hormigas (con robots miniaturizado), en busca de descubrir cómo las hormigas
individuales, cuando son parte de una colonia en movimiento, se orientan a sí
mismas en los recovecos del laberinto en donde viven que es además, su
almacenamiento de comida.
El estudio se enfocó principalmente en como las hormigas
argentinas se comportan y coordinan tanto en laberintos simétricos como
asimétricos. La Naturaleza -parece ser- lo hace a través de trazos de feromonas
químicas. Esto se reprodujo con robots del tamaño de un cubito de azúcar,
llamados “Alicias”, que dejan “restos de luz”, que pueden ser detectados por
dos sensores luminosos, emulando el rol de la antena de la hormiga.
Un resultado del modelo robótico fue el descubrimiento de
que los robots no necesitan ser programados para identificar y calcular la
geometría de las bifurcaciones en la red. Lo que hacen es navegar por el
laberinto usando solamente estas “luces de feromonas” y una dirección
programada para moverse azarosamente. Las hormigas argentinas tienen una visión
deficiente y se mueven rápidamente para calcular las decisiones sobre qué
dirección tomar. Por lo tanto, el hecho de que los robots se pudieron orientar
a sí mismos en el laberinto de forma similar a lo que se observa en una colonia
de hormigas real, sugiere que no es necesario un proceso cognitivo para las
colonias de hormigas navegando en laberintos complejos y siguiendo rastros
químicos.
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