(Lima/15/abr/2013) En horas de la noche de ayer murió el líder histórico
del partido aprista peruano, un gran luchador social que desde los 16 años, estuvo
comprometido con la justicia social, defendiendo los ideales del aprismo ante la agresión de los gobiernos totalitarios que pretendían
mantener a las grandes mayorías en el atraso.
Aún a costa de padecer de persecuciones que le costó sufrir carcelerías
y destierro del país.
Esa es la figura de Armando Villanueva, quien en todo el
trayecto de su vida mantuvo una lealtad partidaria con responsabilidad y
honestidad. Un hombre que jamás claudicó
del ideal aprista y luchó hasta el final
por buscar mantener la unidad del partido, que fue lo más importante hasta los 97
años de vida.
El “zapatón” como cariñosamente se le llamó, se mantuvo
hasta los últimos días de su vida, de pie, lúcido acerca de los problemas que acontecían
en el país, y nunca dejó de lado su interés
por los problemas políticos que se le
presentaban al partido, expresando
siempre con sensatez su voz principista de lo correcto.
Así mismo en su pasión por el partido aprista, exhortaba a
la militancia y a las nuevas generaciones a mantener el espíritu renovador, de estar
pendientes y no perder jamás el papel histórico,
que ha caracterizado al partido para emprender el cambio de esta realidad hacía una realidad diferente, con decisión, asumiendo
los nuevos retos que se le presenten al partido de la estrella en la construcción
de la gran visión que señaló el jefe Víctor Raúl Haya de la Torre.
Armando Villanueva, no ha muerto, su pensamiento y su
actitud vivirá en la mente de las nuevas generaciones, quienes tendrán en él, el ejemplo de sus dotes de liderazgo, para construir con tesón,
lealtad y responsabilidad, la continuación
de la obra iniciada por el aprismo en el desarrollo del país.
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