(EEUU/04/abr/2007) Un equipo
liderado por el Centro Internacional de Investigación de Radio Astronomia
(ICRAR) ha tenido éxito en la observación de la muerte de una estrella gigante
a un nivel de detalle sin precedentes.
En febrero de 1987, astrónomos que observaban la Gran Nube
de Magallanes, observaron en una galaxia
enana cercana, la supernova más brillante vista desde la Tierra en los cuatro
siglos transcurridos desde que se inventó el telescopio.
En las dos décadas y media transcurridas desde entonces, el
remanente de la supernova 1987A ha continuado en el foco de los investigadores
de todo el mundo, proporcionando una gran cantidad de información acerca de uno
de los eventos más extremos del universo.
En la investigación se publicada en la revista Astrophysical
Journal, un equipo de astrónomos de Australia y Hong Kong han logrado las
imágenes de más alta resolución de radio de la remanente de supernova en
expansión en longitudes de onda milimétricas, gracias al radiotelescopio CSRIO
en Nueva Gales del Sur, Australia.
«Los remanentes de supernovas son como los aceleradores de
partículas naturales, las emisiones de radio que observamos provienen de
electrones en espiral a lo largo de las líneas del campo magnético y los
fotones que emiten cada vez que se encienden. Cuanto mayor sea la resolución de
las imágenes más podemos aprender acerca de la estructura de este objeto», dijo
el profesor Lister Staveley-Smith, Director Adjunto de ICRAR.
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