Comentario de:
Alberto Quelopana Rueda
(Lima/06/abr/2013) Últimamente el gobierno
de Ollanta Humala ha iniciado a través de la Mega Comisión una serie de acusaciones contra el gobierno
del ex presidente, que lleva a pensar de tratarse de una persecución política para descalificar la
imagen del ex presidente Alan García y también a la Institución política del
Partido Aprista Peruano, y de ese modo
permitir una candidatura sin obstáculos de Nadine Heredia.
No nos sorprende como apristas, que históricamente haya
habido acciones contra el partido y sus líderes, cuando consideraban que eran
un obstáculo para los intereses
y consideran que el poder debe ser
utilizado a su antojo, en este caso una reeleccion matrimonial. En ese sentido,
es digno el papel democrático del compañero de desprendimiento del Poder para que
otros continúen el papel de gobernar.
El presidente Alan García ha hecho una gran labor a través
de su presidencia, ha inyectado de movilidad a las inversiones en el país, ha
hecho obras de infraestructura que han beneficiado a las grandes mayorías como
el tren eléctrico y agua para todos, lo mismo que tuvo una acertada
participación en llevar a la Haya, el diferendo marítimo entre Perú y Chile y
otras obras.
Es verdad que dentro de estas acciones hay también errores
humanos, o de gestión, como parte del
avance de la visión de país que se trató de impulsar. Entre ellas la
contradicción de intereses entre los pueblos olvidados frente a la explotación
minera fue el gran escollo que fue muy difícil de llevar adelante.
Pero el desarrollo de un país no se logra solo con
banderolas o manifestaciones, el progreso de un país se hace con el temple de
las decisiones, y esa fue la actitud del Presidente García, dar trabajo a las
grandes mayorías e impulsar el
crecimiento de los pequeños y medianos productores, manteniendo un índice de reservas netas sostenibles,
algo que gobierno de Ollanta Humala no ha logrado. Como dice ese adagio
alemán “miente, miente, que algo queda”, al lanzar acusaciones para destruir al lìder y a
un partido que nació con una visión inspiradora
de la realidad, para darle un sesgo de modernidad al país, y conducirlo a un nuevo orden con justicia social, que a muchos no les gusta
porque cambia las reglas de juego de sus intereses.
Que hubo problemas, obstáculos, errores, todo eso es parte
del hacer, quien avanza tiene que lidiar con los que quieren que las cosas
continúen como están. No basta
simplemente gozar del poder y esperar que las cosas se hagan solas, es
necesario actuar en todos los frentes y para ello hubo también un grupo de
eficaces colaboradores que acompañó al Presidente Alan García.
El Partido Aprista tiene hoy la misión de
defender el gobierno de Alan García, nos guste o no es el líder emblemático del
partido, pero también es necesario que la dirigencia haga un mea culpa en su
papel de renovación de cuadros
dándole eficiencia y calidad a
quienes dirijan la institución

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